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Juan Julio de Abajo nace en Valladolid, en los años dorados del cine mundial. Estudia en el colegio de La Inmaculada de los hermanos Maristas. Con diecisiete años marcha a Barcelona, y trabaja como actor profesional en el teatro Guimerá, a las órdenes de José María Nunes y Carlos Lucena. Más interesado por el cine que por el teatro, es requerido por José María Nunes para el rodaje de 'ESA CHICA…', guión escrito por Jaime Picas y el propio Nunes. La censura y los problemas económicos impiden que el proyecto salga adelante. En Barcelona conoce a la plana mayor de los realizadores catalanes: Francisco Rovira-Beleta, Julio Coll, Germán Lorente, Pedro Lazaga, Antonio Isasi Isasmendi, Juan Bosch Palau… Años después, trabajaría con casi todos. |
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Con el carnet profesional del Sindicato, se integra por completo en la industria del cine español, sin desdeñar trabajo alguno, por nimio que fuera. De este modo, colabora con Antonio del Amo, Juan Antonio Bardem, José Luis Sáenz de Heredia, Manuel Mur Oti, Leon Klimovsky, Eugenio Martín, Julio Coll, Germán Lorente, Pedro Lazaga, José María Forqué y muchos más. Son los directores más sólidos del cine español. Campañas publicitarias, trabajos en el extranjero, relaciones públicas, colaborador y asesor durante más de una década, le permite conocer a personalidades de sólida reputación, sobre muchas de las cuales, años más tarde, escribiría o trazaría su biografía. Da el paso a la producción, y lo hace con 'VENUS DE FUEGO', para continuar con 'TRES MUJERES DE HOY', 'ME SIENTO EXTRAÑA', 'EL HONOR DEL ASESINO', 'LOS GOZOS Y LAS SOMBRAS', y un largo etcétera. Cuando la política del Cine cambia, debido a la Ley Miró, opta por dedicarse a la docencia cinematográfica y a la edición de libros. Funda la editorial - FANCY EDICIONES - y la productora - DULYFILMS PRODUCCIONES -, ambas en activo en la actualidad.
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| Durante once años, y por motivos
sentimentales, estuvo habilitado como Procurador de los Tribunales. El mundo del Derecho, desgraciadamente, le reportó más problemas que alegrías. Un día, dio el carpetazo a este mundo tan cargado de corrupción, trampas y “cantos de sirena”. Viajero impenitente, se siente a sus anchas en cualquier lugar de la dilatada costa española, y Madrid, para él, sigue siendo esa “tierra de todos” que dijera Miguel Mihura. |
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